Viaje al Centro de la Tele

Dentro de la pantalla de televisión, solo hay oscuridad. Y no me refiero a una oscuridad tipo túnel o de interior de armario zapatero, no, me refiero a una oscuridad total, a un día nublado en las tierras de Mordor, a un inicio de agujero negro que activamos pulsando un botón de nuestro mando a distancia. Click. Un segundo, un puntito de luz en el centro de la pantalla, que se expande iluminando la porción de oscuridad que mantenemos enjaulada en lo que, injustamente, algunos han convenido en llamar caja tonta. No me parece justo cargar las tintas sobre el aparato. Además de caja, tonta. Matamos al mensajero (catódico) y si te he visto no me acuerdo. Aquí pagan justos por espectadores. Admitir que la televisión es una caja tonta, es admitir que las croquetas engordan. Y de todos es sabido que las croquetas no engordan, engordan los cuerpos serranos de quienes las ingerimos. Ni caja, ni tonta. Me quedo con otro término, simple, pero más acertado: ventana. No debemos olvidar que somos nosotros quienes debemos elegir cuándo queremos asomarnos a esa ventana, y lo más importante, somos los únicos responsables de tomar la decisión sobre la elección de lo que queremos ver. Resulta apabullante pensar en el poder que desarrollamos en la yema del dedo índice cuando pulsamos otro botón del mando y logramos fundir todos los canales en una misma sombra. Click. Un segundo, apagón y el puntito de luz que permanece en el centro el instante de un instante, observándonos como el ojo de Mordor, invitándonos a que nos pongamos de nuevo el anillo, a que pulsemos de nuevo el botón de on, a que volvamos a iluminar las sombras de sus tierras. Pero somos hobbits fuertes, resistimos y mantenemos la pantalla apagada. Y atención, pregunta: ¿De qué color es una pantalla de televisión apagada? ¿Negro altamira, azul singapur, verde moctezuma, gris bolsa de basura? ¿Qué color es ese? Yo no lo encuentro en el círculo cromático pero me da la sensación de que el cielo en Babia, tiene que ser de una tonalidad similar. Todo comienza en ese diminuto punto de luz que aparece en el centro de la tele y todo acaba en ese misterioso punto iridiscente. On y off. Click, on. Click, off. Y eso es todo. Es un electrodoméstico y como tal hay que usarlo. Si uno mete la tostada en la lavadora, un plato en la tostadora y la ropa de color en el lavavajillas, es otro cantar. Eliges lo que ves porque solo ves lo que eliges. La diferencia entre un director de programación y tú, estriba en que él depende y está vendido a un caos de intereses comerciales, en cambio tú, vas por libre. Ser distinto no significa ser aburrido, significa ser independiente y no perder el tiempo con supuestas manifestaciones artístico/sociológicas de una panda de mediocres aficionados a no dar un palo al agua. No veas nada que no quieras ver porque el precio es muy alto, el precio es tu tiempo. La tele continúa apagada y veo mi imagen reflejada en la pantalla. No sé si soy yo el que se aproxima a la tele o si soy yo que me aproximo a mí desde la oscuridad. Televisión tú usar puedes, si bien o mal, solo de ti depender. Una de dos, o Darth Vader tiene razón y la pantalla es el lado oscuro de la Fuerza, o Groucho no andaba muy desencaminado cuando afirmó que la pantalla de la televisión, es lo único que nos separa de lo que hay dentro.

teleapagada

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